Conferencia sobre la Proclamación de Fernando III el santo en Madrid

En la tarde del viernes 26 de mayo, la A.C.T. Fernando III el Santo organizó un acto en la Casa de Palencia en Madrid, para presentar el Centenario de la Proclamación de Fernando III el Santo como rey de Castilla. Hechos que se conmemorarán en Autillo de Campos el próximo 10 de junio.



Ante un público entregado, el profesor de la UNED Luis Manuel Ruiz Virumbrales recordó los hechos acaecidos en Autillo donde Doña Berenguela conoció la muerte de su hermano, el rey Enrique I en el Palacio Episcopal de Palencia, lo que le convertía en reina. Así  mandó llamar rápidamente a su hijo el infante Fernando que se encontraba en la corte de León, quien se dirigió a Autillo donde Berenguela inmediatamente abdicó y se produjo la proclamación del joven Fernando como rey de Castilla.
A continuación, José Ángel Martín, licenciado en Historia y miembro de la A.C.T. Fernando III el Santo realizó un recorrido por las actividades llevadas a cabo por esta asociación en Autillo desde el año 2014 y presentó los actos del centenario que a la tradicional ofrenda floral, lectura de manifiesto y representación de la Proclamación, incluyen la presentación de un sello de correos conmemorativo, una cena medieval y un concierto a cargo del grupo Carrión Folk. Como otros años habrá una feria gastronómica de Alimentos de Palencia, una velada musical y una conferencia histórica que pronunciará José María Pérez "Peridis". 

Félix Martínez Llorente en Autillo de Campos

Segunda conferencia del ciclo "Mayo Fernandino" con el catedrático y profesor de Historia del Derecho y de las Instituciones Españolas por la Universidad de Valladolid Don Félix Martínez Llorente, Quien impartirá una conferencia titulada "Gobierno y administración de la Corona de Castilla en tiempos de Fernando III (1217-1252)" , el sábado 27 de mayo a las 18,00 horas en el Ayuntamiento de Autillo de Campos.


Conferencia de José Javier Esparza en Autillo de Campos



El pasado 20 de mayo iniciamos en Autillo de Campos el “VIII Ciclo de Conferencias Mayo Fernandino”, dedicadas este año de forma especial al VIII Centenario de la Proclamación de Fernando III el Santo como Rey de Castilla, contando con la presencia del escritor y periodista José Javier Esparza.


Esparza ofreció una conferencia en el salón de plenos del Ayuntamiento de Autillo de Campos, -un centenar de personas abarrotaban la sala- en la que además de recordar las razones que concluyeron con la Proclamación de Fernando III el catorce de junio de 1217, ofreció una emocionante dialéctica sobre las consecuencias que para el futuro de España tuvo este hecho. El escritor recordó que en la vida a veces es obligado elegir un camino difícil, para así defender un modo de vida, una civilización, y eso fue lo que hizo en su momento San Fernando, dedicando su vida a partir de la Proclamación de Autillo a luchar frente al invasor musulmán, dejando a su muerte, casi completamente reconquistada España. Además,  Esparza, que a pesar de las actuales circunstancias, expresó su optimismo en el futuro; hizo hincapié en la necesidad que tenemos todos de elegir también hoy en día, entre lo que debemos hacer, por difícil que parezca, frente a la comodidad que inevitablemente nos lleva hacia la pérdida de la identidad, y la desaparición como civilización y nación. Así Esparza recordó que aunque los bárbaros nos parezcan detestables, tienen sus derechos para expandirse, y solo si nosotros somos conscientes de quiénes somos, y de donde venimos, podremos hacerles frente para evitar nuestra desaparición como civilización. Concluyó Javier Esparza la conferencia animando a los presentes a fijarse en las innumerables virtudes del rey Fernando III, para recoger su ejemplo y aplicarlo a nuestra propia conducta.


Tras la conferencia, innumerables preguntas afloraron entre el público, para después pasar a una interminable ronda de firma de libros por parte del escritor.  Una vez Esparza atendió al numeroso público asistente, le enseñamos el monumento a la Proclamación con el olmo (símbolo de la proclamación) que plantamos hace ahora tres años, así como la magnífica iglesia de Santa Eufemia donde se encuentra entre otras muchas joyas, una imagen del S. XIII de la Virgen de las Batallas, donada al pueblo por el propio rey San Fernando.


Desde nuestra Asociación, agradecemos al Ayuntamiento de Autillo de Campos su generosidad, sin la cual no sería posible llevar a cabo los actos programados por la A.C.T. Fernando III el Santo, y por supuesto no podemos más que agradecer una vez más a José Javier Esparza tanto presencia, como sobre todo su cercanía y entrega ilusionada.

José Javier Esparza en Autillo de Campos

Comenzamos el ciclo de conferencias "Mayo Fernandino" con el escritor y periodista José Javier Esparza, Quien impartirá una conferencia sobre la Proclamación de Fernando III como Rey de Castilla en Autillo de Campos el catorce de junio de 1217.


Honor a la Patria!!!


"Dios nos conservó la victoria, y premió el esfuerzo perseverante dándonos el destino más alto entre todos los destinos de la historia humana: el de completar el planeta, el de borrar los antiguos linderos del mundo. Un ramal de nuestra raza forzó el cabo de las Tormentas, interrumpiendo el sueño secular de Adamastor, y reveló los misterios del sagrado Ganges, trayendo por despojos los aromas de Ceilán y las perlas que adornaban la cuna del sol y el tálamo de la aurora. Y el otro ramal fue a prender en tierra intacta aún de caricias humanas, donde los ríos eran como mares, los montes, veneros de plata, y en cuyo hemisferio brillaban estrellas nunca imaginadas por Tolomeo ni por Hiparco. 
Dichosa edad aquélla, de prestigios y maravillas, edad de juventud y de robusta vida. España era o se creía el pueblo de Dios, y cada español, cual otro Josué, sentía en sí fe y aliento bastante para derrocar los muros al son de las trompetas o para atajar al sol en su carrera. Nada parecía ni resultaba imposible; la fe de aquellos hombres, que parecían guarnecidos de triple lámina de bronce, era la fe, que mueve de su lugar las montañas. Por eso en los arcanos de Dios les estaba guardado el hacer sonar la palabra de Cristo en las más bárbaras gentilidades; el hundir en el golfo de Corinto las soberbias naves del tirano de Grecia, y salvar, por ministerio del joven de Austria, la Europa occidental del segundo y postrer amago del islamismo; el romper las huestes luteranas en las marismas batavas con la espada en la boca y el agua a la cintura y el entregar a la Iglesia romana cien pueblos por cada uno que le arrebataba la herejía. 
España, evangelizadora de la mitad del orbe; España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectones o de los reyes de taifas.
"

Historia de los heterodoxos españoles
Marcelino Menéndez Pelayo

VIII Centenario de la Proclamación de Fernando III el Santo como Rey de Castilla (1217-2017)


  El catorce de junio próximo se cumplirán ochocientos años de la Proclamación de Fernando III –con apenas dieciséis años– como Rey de Castilla en la pequeña localidad palentina de Autillo de Campos. Una efeméride así, es un enorme motivo de orgullo para Palencia, aunque durante mucho tiempo se ignoró lamentablemente por las gentes de nuestra tierra el histórico suceso, en que quién fue máximo referente en virtudes y buen gobierno dentro del marco de la amplísima –y en general gloriosa– historia de la monarquía católica hispánica, comenzase tan significado gobierno en nuestra preciosa e histórica Tierra de Campos.

  Para nuestra Asociación, la Proclamación de Autillo ha sido un desafío desde siempre. Comenzamos esta aventura plantando un olmo simbólico, recordando el que un día sirvió de testigo en el mismo lugar; y ahora, tras casi cinco años de esfuerzo -como pasa el tiempo- ver que llegamos al ansiado VIIIº Centenario con los numerosos deberes y desafíos que nos auto impusimos realizados, es motivo que nos llena de satisfacción. Apenas a un mes de la conmemoración, lo ocurrido junto a la fortaleza de los Señores de Girón en Autillo hace ochocientos años, ya no es un recuerdo ni una leyenda, sino un hecho reconocido que durante estos años de preparación nos hemos encargado de corroborar y ensalzar, contando para ello con algunos de los más serios historiadores y estudiosos de la actualidad.  Además, la localidad de Autillo, con su alcalde a la cabeza, confirma año tras año su ilusión y compromiso por engrandecer la jornada festiva con que cada mes de junio se conmemora la Proclamación Real.

  Quienes siguen las actividades de nuestra Asociación, a buen seguro conocen que dentro de nuestras posibilidades, hemos intentado como uno de los principales cometidos, dar a conocer la figura del Rey San Fernando allá donde se nos ha requerido, participando además de forma activa en cuantos homenajes o actos se realizan hacia su figura en diferentes rincones de España. Y es que Fernando III el Santo no fue simplemente un Rey de Castilla y de León; es por derecho el símbolo del Caballero ejemplar, del hombre culto, justo y valiente hasta lo heroico y del santo ejemplarizante; pero sobre todas sus virtudes sobresale la del Rey ocupado y preocupado por el bienestar de todos sus súbditos. Hoy, un tiempo en que carecemos casi por completo de referentes, su figura gigante ha de ser nuevamente, como lo fue antaño; la que nos guíe y ayude a discernir el verdadero camino a seguir en todos y cada uno de esos desafíos que tenemos, y que nos tememos, solo son preámbulo de los que a buen seguro han de venirnos por delante en los próximos años.

  Esta Primavera, desde nuestra Asociación hemos trasladado nuestro ciclo cultural que cada mes de mayo realizamos, y al que simbólicamente llamamos “Mayo Fernandino”, hasta la localidad de Autillo de Campos para así completar en lo posible los actos conmemorativos programados. Para ello, contaremos en este preámbulo primaveral con dos primeros espadas como son el escritor y periodista Don José Javier Esparza, quien el próximo veinte de mayo nos deleitara a buen seguro con una conferencia recordando la Proclamación del rey Fernando III; posteriormente, Don Félix Martínez Llorente, catedrático y profesor de Historia del derecho y las Instituciones Españolas por la Universidad de Valladolid, impartirá el sábado 27 de mayo una más que interesante conferencia sobre el gobierno y la administración territorial en la Corona de Castilla durante el reinado de Fernando III.

  Para finalizar los actos de este simbólico año, el sábado diez de junio, y organizada junto con el Ayuntamiento de Autillo de Campos, y con la colaboración de la Diputación de Palencia, volveremos a celebrar con numerosos actos la Proclamación de Fernando III el santo con la tradicional jornada cultural y festiva, en la pequeña localidad terracampina.

  Huelga decir como conclusión, que esperamos sinceramente la presencia durante estas jornadas de todos aquellos amigos y simpatizantes de nuestra Asociación, y especialmente en la jornada del diez de junio contar con la presencia en tierra castellana de todos aquellos que vengan desde lugares lejanos, pues entre todos hemos de recuperar nuestra historia y símbolos. Nos va el futuro en ello. 


Las medidas de la Junta de Castilla y León contra la plaga de topillos agravará sus consecuencias


El pasado día 14 de marzo se publicaba una Resolución de la Dirección General de Producción Agropecuaria e Infraestructuras Agrarias dependiente de la Consejería de Agricultura de Castilla y León, donde se ampliaba el número de zonas a envenenar para impedir, al parecer, la plaga de topillo (Microtus arvalis) bajo el eufemismo de "como medida fitosanitaria la aplicación localizada y selectiva con producto rodenticida formulado con bromadiolona para la prevención y control de la plaga del topillo [...] en el territorio de Castilla y León."
Por desgracia como desarrolla muy bien don Rafael Gambra, la opinión pública es equiparada e identificada con la sacrosanta Voluntad general, de donde emanan todas las gracias.[i] Hay apremio desesperado, y desesperante, que ejercen los mal llamados sindicatos agrarios, como grupos de presión, atormentados, ante la acuciante crisis del campo español. Que ven a la desesperada, como las imposiciones e intimidaciones de un sistema inicuo como el liberal en un mundo globalizado, es una solución rápida y factible para sus problemas.
Mientras esa gobernanza estéril, y su prolongación que es la Junta (de la mal llamada) Castilla y León, se limita a emitir órdenes sin «aportar datos que muestren que estamos en situación poblacional de plaga y con afán por continuar ocultando información» como han declarado desde las asociaciones conservacionistas, está  poniendo parches y haciendo una campaña de desinformación ante la opinión pública de una medida contraproducente.
El topillo campesino(Microtus arvalis) es una especie de roedor cuya forma de crecimiento poblacional es en J o exponencial. Eso quiere decir que la población está muy poco controlada por factores externos, por lo que tiende a crecer en progresión geométrica hasta que acaba los recursos o surge alguna limitación.[ii] Con esto queremos decir, si esta especie medra es gracias a los excepcionales factores ambientales surgidos de la industrialización de la agricultura en las últimas décadas. Añadido al descenso brusco de las especies depredadoras que por otros tantos casos, hace que la población se dispare de forma cíclica con una repetición mucho más frecuente de lo normal.
Desde la Comunión Tradicionalista, se insiste en que las prácticas tradicionales del campo y el respeto por conservar a los depredadores naturales son el mejor medio para impedir "esta plaga" que merma la productividad del campo de la submeseta norte. Hay que comprender que la necesidad por respetar y proteger la naturaleza es el único medio posible para que el Hombre pueda crecer en virtud y conectado con aquellos elementos que le unen a la tierra, social y espiritualmente. Volver a envenenar nuestros paisajes, es envenenar a nuestra Patria. Reincidir en estos errores muestra como la despreocupación que tiene el Estado liberal por la salud y bienestar de los habitantes es digna sucesora de los peores acontecimientos desamortizadores de los siglos XIX y XX. Y que el Sistema sólo contabiliza como meros números de una ecuación utilitarista a las personas y al resto de especies. Así,  lo único que se está consiguiendo es que se prolongue y agrave el deterioro y desequilibrio en los sistemas agrícolas afectados. El veneno (bromadiolona) una vez introducido en los ecosistemas es muy persistente y difícil de eliminar[iii] por lo que entra en la cadena trófica. Es decir, se genera una red de envenenamientos en cadena que lo único que consiguen se sembrar muerte y no atajar de manera definitiva el aumento de población de topillo que podrá seguir alimentándose y reproduciéndose de la misma forma. Es paradójico, pero se están eliminando a las propias especies que se alimentan del topillo (mueren sus predadores). Y no sólo eso, sino incluso otras especies, parte de la riqueza de nuestro patrimonio natural, las cuales son tan necesarias como el topillo o el ratonero para la pervivencia de la vida silvestre. Desastre ecológico asegurado para los Reinos de León y Castilla La Vieja.

Ramiro Sánchez De Cueto

Para saber más y luchar contra esto, hay alternativas:
http://www.venenono.org/ y el Programa Antídoto
- Teléfono SOS VENENO (900 713 182), línea gratuita de ámbito nacional, que sirve para la denuncia de casos de veneno.



[i] Gambra, Rafael. (1985) La Democracia como religión
[ii] Fuentes Yagüe, J.L. (1996) Conceptos de Ecología. Mº de Agricultura, Pesca y Alimentación (Madrid) ISBN: 84-491-0264-2 NIPO:  251-96-020-5, p. 7

[iii] World Health Organization (WHO/OMS) Promotion of Chemical Safety Unit. Food and Agriculture Organization of U.N. (FAO) (1996)  WHO/FAO data sheet on pesticides. no.88, Bromadiolone, p. 3

Almirante Gabriel de Castilla

Artículo publicado en la edición palentina de El Norte de Castilla el pasado trece de marzo, en el que el Presidente de nuestra Asociación rememora la vida del Almirante de la Mar del Sur, Don Gabriel de Castilla; noble caballero palentino que descubrió la Antártida. Tras haber propuesto el nombre de este ilustre hijo de nuestra tierra para una de la calles de la capital palentina, pues incomprensiblemente se encontraba sin el reconocimiento debido,entendemos que este artículo fue definitivo para la aceptación de nuestra propuesta por parte de los miembros del consistorio municipal.




En ningún lugar del mundo sería cuestión baladí contar entre sus hijos con ni más ni menos que el descubridor de un continente; pero de esta manera se ha tratado, y así se sigue haciendo en Palencia con la figura del Almirante Don Gabriel de Castilla, quien en el mes de marzo del año 1603 se convirtió en el primer hombre que atravesó los sesenta y cuatro grados de latitud Sur, llegando a divisar a bordo del navío Nuestra Señora de las Mercedes, la tierra antártica que componen las actuales Islas Shetland del Sur, a las que el descubridor palentino nombró Islas de Buena Nueva.

Nació nuestro Gabriel de Castilla con casi toda seguridad en el año 1577, discutiéndose, eso sí, si fue la propia capital palentina, o la pequeña localidad norteña de Santa María de Mave, su lugar natal. Respecto a su infancia y primera juventud, poco conocemos, aunque es de suponer que perteneciendo como era el caso a una importante familia de viejo y noble linaje castellano -siendo incluso por vía paterna descendiente directo del rey Pedro I de Castilla-, dedicaría esa etapa de su vida a preparase intelectual y militarmente como era costumbre en las gentes de su estatus en la época. Fueron sus padres don Alonso de Castilla y Cárdenas, Caballero de las Órdenes de Santiago y Alcántara, y doña Leonor de la Mata.

Siendo apenas un niño embarcó Gabriel de Castilla rumbo a América con el cargo de capitán de artillería a finales de la década de los ochenta del siglo XVI, seguramente apadrinado por su tío don Luis de Velasco y Castilla, palentino de Carrión de los Condes, que ostentaba en ese momento el cargo de Virrey de Nueva España. Las  primeras referencias documentales indican que en el año 1589, participó a bordo del navío San Francisco, y bajo las órdenes del Capitán Hernando Lamero en una misión pacificadora por las costas de Chile, donde los indios mapuches no daban tregua con sus continuas revueltas. A partir de esta primera expedición por aguas chilenas, Gabriel de Castilla se mantuvo en tierras del Virreinato del Perú participando en misiones de vigilancia costera, que en aquel tiempo se hacían imprescindibles ante la cada vez mayor presencia de corsarios holandeses en sus costas. En el año 1596, el anteriormente nombrado don Luis de Velasco y Castilla, fue designado Virrey del Perú, nombrando nada más acceder al puesto a Gabriel de Castilla -quien apenas contaba entonces con diecinueve años-, con el cargo de  Capitán General del Callao.

Su primera misión de importancia la encontramos ese mismo año de 1596, cuando es enviado al mando de un contingente de doscientos quince hombres en ayuda del Gobernador de Chile, don Martín García Óñez de Loyola, quien se encontraba en guerra abierta con los indios araucanos; y al año siguiente, al agravarse la situación, con otro contingente de otros doscientos hombres. Nombrado por el Gobernador de Chile en 1597, como Maestre de Campo, Gabriel de Castilla combatió frente a los indios araucanos en tierras chilenas hasta el año 1600. Durante este periodo, cabe destacar su presencia en la Batalla de Curalaba (1598), donde murieron numerosos españoles, incluido el propio Gobernador de Chile a manos de los belicosos indios mapuches. Finalmente, y pese a la pérdida de casi la totalidad del sur de Chile a consecuencia de la derrota en Curalaba, el conquistador palentino acabó asegurando en el año 1600 el dominio español sobre el importante enclave de Concepción, al conseguir trasladar hasta la población a más de doscientos soldados por vía marítima desde el Perú. Por sus méritos durante la guerra de Arauco, Gabriel de Castilla fue premiado por el Virrey del Perú con las encomiendas de Sicasica y Huarochiri en Nueva Castilla.

Poco después, tras la “Junta de Guerra” convocada por don Luis de Velasco y Castilla, y en aras de frenar la cada vez mayor presencia de corsarios holandeses en aguas chilenas, se designó a nuestro héroe para poner fin a la presencia hereje en la zona, tras decidir el Virrey entre “todas las personas más prácticas i de experiencia de las cosas del mar y de la guerra”. Al mando de los galeones San Jerónimo y Nuestra Señora del Carmen, y del patache Buen Jesús, Gabriel de Castilla dedicó los siguientes años de su vida a defender  la costa chilena de las incursiones que realizaban los corsarios centroeuropeos al mando de los capitanes Van Hoort, Mahu y Cordes, con quienes se vio obligado a enfrentarse en numerosas ocasiones. En el año 1603, y tras la desaparición en el mar de su primo don Juan de Velasco Barrio, Gabriel de Castilla fue nombrado en su lugar Almirante de la Armada del Sur de Castilla. Entonces, y ya con mejores barcos y más hombres y fondos a su disposición, zarpó del puerto de Valparaíso comandando los navíos Jesús MaríaNuestra Señora de la Visitación Nuestra Señora de las Mercedes, con la intención de expulsar definitivamente a los corsarios holandeses de las aguas españolas.

Quiso la providencia que la armada castellana comandada por de Castilla fuera arrastrada por una tormenta cuando se encontraba bordeando el sur de Chile, hasta llevarla al menos a los sesenta y cuatro grados de latitud Sur. Esto lo sabemos gracias a la documentación que encontrada en Ámsterdam, y fechada entre 1607 y 1622, nos dice por boca del marinero holandés Laurenz Claesz (prisionero a bordo del Nuestra Señora de las Mercedes) que “navegando bajo el Almirante don Gabriel de Castilla con tres barcos a lo largo de las costas de Chile hacia Valparaíso, y desde allí hacia el estrecho, en el año 1603; y estuvo en marzo en los sesenta y cuatro grados y allí tuvieron mucha nieve. Y en el siguiente mes de abril regresaron a Chile”, además también podemos leer otro documento en el que se afirma sobre lo visto que era tierra “muy alta y montañosa, cubierta de nieve, como el país de Noruega, toda blanca, que parecía extenderse hasta las Islas Salomón”.

Tras el regreso a Chile, el Almirante contrajo matrimonio en el año 1605 con doña Genoveva de Espinosa, matrimonio del que nacieron seis hijos. Aunque continuó durante unos años prestando servicio a la Corona en diferentes frentes, además de completar la expulsión de los corsarios holandeses e ingleses de tierras chilenas, la salud lo fue retirando progresivamente de la primera línea militar. Falleció don Gabriel de Castilla en su casa de Lima, dudándose la fecha, aunque lo más probable es que fuera entre los años 1625-1629.

Durante mucho tiempo, lamentablemente se pensó que el descubridor de la Antártida había sido el marino holandés Dirck Gerritsz; situación que cambió gracias a los trabajos de investigación que en las últimas décadas del siglo XX se llevaron a cabo, especialmente por parte de investigadores chilenos y argentinos con motivo del litigio que aún a día de hoy provoca a nivel internacional la propiedad del territorio antártico. No cabe duda, que es poco sospechoso el hecho de que los documentos que afirman que fue Gabriel de Castilla su descubridor, hayan salido precisamente de los archivos holandeses; como tampoco debe cabernos duda de la necesidad de un estudio en profundidad de los archivos españoles, que ha de exigirse a quien por medios y capacidad corresponda para de esta manera confirmar definitivamente la autoría española del descubrimiento. Al fin y al cabo, desde el gobierno español ya se dío el primer paso al otorgar el nombre de Gabriel de Castilla a la base antártica que se encuentra en Isla Decepción (Islas Shetland), haciéndole así cierta justicia al bravo marino palentino; y de la misma manera también es de justicia que el Almirante de la Mar del Sur, don Gabriel de Castilla, tenga en Palencia el reconocimiento que por su inigualable  gesta, merece por parte de su tierra natal.

Presentación del libro “Una resistencia olvidada, Tradicionalistas mártires del terrorismo”

El pasado 31 de marzo, el Centro Social Blanca de Castilla acogió la presentación del libro “Una resistencia olvidada, Tradicionalistas mártires del terrorismo” publicado por la Editorial Auzolan; tras la cual se firmaron ejemplares del libro por su autor, Víctor Javier Ibáñez, concluyendo la jornada con una buena tertulia durante el tradicional vino español ofrecido por la ACT Fernando III el Santo. 



Tras la pertinente presentación, Víctor Ibáñez inició el acto recordando a los diez palentinos asesinados por la banda terrorista ETA, haciendo hincapié en la figura de Justino Quindós López, natural de Villada, y vecino en Azcoitia de Ramón Baglietto -el tradicionalista asesinado por el etarra al que el propio Baglietto salvó la vida de niño, evitando que fuera atropellado por un coche-, quien fue asesinado el 28 de junio de 1980 junto con dos amigos con quienes chateaba por la Calle Mayor de la localidad guipuzcoana. Posteriormente, el autor comenzó la presentación explicando que este libro se lo había planteado, sobre todo como un acto de justicia hacia todos aquellos tradicionalistas (especialmente vascos y navarros) que durante décadas soportaron el terrorismo revolucionario con un inalterable “estoicismo”, que solo puede ser propio de aquellos que apoyándose en su tradición cultural y religiosa, ponen su vida y destino en manos de la Divina Providencia. 
Sin duda, recordaba Ibáñez, todos estos hombres y mujeres nos han transmitido un ejemplo de gallardía y lealtad intachable, que por mucho que el nacionalismo separatista, y la propia sociedad posmoderna española se empeñe en olvidar o manipular, ha de ser reconocido y valorado en su justa medida, al menos por quienes aún aspiran a una España asentada en los innegociables principios de su tradición, que no pueden ser ajenos a la justicia. 
Durante la charla, el autor recordó al público presente algunos de los asesinatos perpetrados durante décadas por la ETA contra los tradicionalistas, asegurando; que eran estos precisamente, por su condición de verdaderos euscaldunes y leales españoles, quienes más sufrieron la persecución criminal de la banda separatista-marxista. Pero no quedó en los numerosos casos de asesinato esa persecución, comentó el autor; además hay que tener en cuenta el terrorífico ambiente de opresión que, especialmente a partir de la tan vitoreada transición, se acentuó, y sin apenas respaldo para los vascos no separatistas por parte del estado español. Así, y a pesar de haber sido la principal resistencia frente a la ignominia terrorista, al confirmarse a finales de los setenta la entrega a los separatistas de las provincias vascongadas por parte del estado; cientos de miles de vascos, “los mejores de esa tierra”, tuvieron que optar por abandonar sus casas, y marchar hacia un destierro obligado.
A día de hoy, comentó el autor, sigue siendo el valeroso tradicionalismo el principal valladar frente a las políticas, que basadas en el miedo y las mentiras, siguen contaminando la preciosa y querida tierra vasca. Pero también vemos como, aunque ya no se peguen cobardemente tiros en la nuca, esta ignominia sigue avanzando, y así, además de la exclusión que se practica en Vascongadas a todo y todos los que representen lo español, rara es la semana en la que no se atacan (incluso desde las instituciones) monumentos o símbolos que recuerdan a los héroes y mártires de Las provincias Vascongadas y Navarra. 

Finalmente, se recordó que durante la transición ya se intentó integrar el Reino de Navarra en ese invento que es el “Euskadi nacionalista”, y que solo gracias al todavía entonces organizado tradicionalismo navarro, se impidió. Pero que hoy en día, tras más de cuarenta años de permanente intromisión del nacionalismo vasco en Navarra, una vez más con el consentimiento del estado, la supervivencia de la histórica Navarra foral vuelve a estar seriamente en peligro.




Desde la ACT Fernando III el Santo, trasladamos nuestro afectuoso agradecimiento a Víctor Javier Ibáñez por presentar tan clarificadora obra en Palencia, y deseamos que el éxito supere las expectativas, pues es de justicia que así sea.

Mártires de la Tradición en Mata de los Carlistas 2017



 El pasado sábado 25 de marzo, la A.C.T. Fernando III el Santo organizó por segundo año consecutivo la Festividad de los Mártires de la Tradición en Mata de los Carlistas, Palencia (Reino de Castilla).

 Ya desde primera hora de la mañana, fueron acercándose hasta la localidad palentina de Ayuela de Valdavia, desafiando al mal tiempo, algo más de una veintena de carlistas llegados desde distintos y distantes lugares de nuestra Patria. Desde nuestra Asociación, no podemos más que agradecer la presencia de todos ellos, entre los cuales además figuraban significativos representantes de las principales organizaciones carlistas;  y muy especialmente agradecer la presencia del Rvdo. Padre Don José Ramón García Gallardo, quien una vez más mostró un afectuoso y generoso compromiso con los tradicionalistas palentinos.

 La jornada, que comenzó con el cielo amenazante, pronto se tornó en copiosa nevada primaveral, lo cual obligó a sustituir la programada misa de campaña, por otra a cubierto en un local que generosamente nos cedió el Ayuntamiento de Ayuela de Valdavia. Tras la ceremonia religiosa en honor de la Anunciación de la Virgen, se recorrieron a pie los algo más de dos kilómetros que separan la localidad valdaviesa de la Mata de los Carlistas, bajo una nevada cada vez más intensa; que concluyó con la celebración del previsto responso por los carlistas allí sepultados, así como con la lectura de un recordatorio de todos los mártires caídos en defensa de Dios, de la Patria y del Rey; finalizando el acto con los tradicionales y obligados cánticos. La jornada concluyó con el tradicional almuerzo de hermandad en el restaurante Casa Carmelo (excepcional comida y trato) de la cercana e histórica villa de Saldaña.

 Una gran jornada sin duda, que ya una vez pasada, se convierte en responsabilidad para estar a la altura, en la que ha de venir el año próximo; pues cada vez es más evidente que los españoles no pueden tener otro camino que el de reconocer e intentar emular a quienes entregaron su vida por sus libertades y tradiciones, si es que verdaderamente aspiran –como ha de ser si en verdad se es de noble estirpe hispánica a reconquistarlas.





Finalizaba el verano de 1837, cuarto ya de combate fraticida entre españoles en la que fue la primera de las llamadas “guerras carlistas”, cuando en este preciso lugar, conocido desde entonces como Mata de los Carlistas, una partida leal al rey legítimo Don Carlos fue interceptada por tropas cristinas. No conocemos a ciencia cierta, aunque podemos suponerlo, si hubo combate o por el contrario fueron capturados por sorpresa, pero lo que sí nos ha transmitido la tradición popular, es que exceptuando a un joven soldado que logró escapar con la ayuda de un pastor de la cercana localidad de Ayuela, el resto de los hombres que formaban la partida carlista, fueron aquí mismo ejecutados, siendo posteriormente enterrados por las gentes de la Valdavia. No quedó ahí la cosa, ya que también se marcó el túmulo con una cruz de piedras (similar a la que hemos repuesto), la cual durante décadas, hasta ya bien entrado el pasado siglo, mantuvo la memoria de los carlistas aquí enterrados. 




                              Lo demandó el Honor y obedecieron;
                                            Lo requirió el Deber, y lo acataron;
                                           Con su sangre, la empresa rubricaron;
                                            Con su esfuerzo, la empresa redimieron.

                                           Fueron grandes y fuertes, porque fueron
                                          Fieles al juramento que empeñaron.
                                           Por eso, como púgiles lucharon,
                                          Por eso, como mártires murieron.

                                          Inmolarse por Dios fue su destino;
                                         Salvar a España, su pasión entera;
                                          Servir al Rey, su vocación y sino.

                                         ¡No supieron querer otra bandera!,
                                          ¡No supieron andar otro camino!,
                                         ¡No supieron morir de otra manera!.

Martín Garrido Hernando

Cruz de la Mata de los Carlistas